loader image

Sin repitencia: un nuevo escalón, la misma escalera

Por Pablo Zubiaurre

Sin repitencia: un nuevo escalón, la misma escalera

El Gobierno provincial suspendió ayer su intento de aplicación de una reforma en la educación secundaria, por la cual se eliminaba prácticamente la posibilidad de la repitencia de los alumnos. Muy claramente han explicado los especialistas en educación las implicancias de una medida como la que se planifica; “Con este tipo de medida podrán mejorar las tasas de deserción, pero no mejorar los aprendizajes”, explica Diego Martínez, que califica a estos proyectos como “atropellos a la vida institucional de las escuelas”. Los Consejeros de Educación de la UCR se han manifestado claramente sobre las características de la reforma y los errores conceptuales desde los que se la emprende. Momentáneamente la medida ha sido postergada por la demoledora oposición pública, pero nadie debe distraerse, pues postergada no quiere decir desechada. Hay una línea política que desde hace muchos años transita una dirección que no se modifica a pesar de los muy malos resultados.

He sido docente casi toda mi vida: docente de aula. Secundario anterior a la reforma del 94, E.G.B., Polimodal, Bachillerato Nocturno, Secundario Rural y Urbano, Escuela Pública y Privada, Bachilleratos diversos, Educación Técnica, Más de veinticinco años dentro de una Escuela, desde 1989, me permitieron ver muchas cosas… pero no todas.

Esta reforma, de haberse aplicado, sería un nuevo paso en una política que, desde entonces, a mi juicio, no ha hecho otra cosa que perjudicar la calidad del aprendizaje de nuestros alumnos secundarios.

– Pablo Zubiaurre –

De estos treinta y tres años de declive de la educación provincial que he visto pasar, bueno es decirlo, veintinueve han sido bajo gobiernos del Partido Justicialista, el Frente de Todos u otras denominaciones más o menos pintorescas del Peronismo. Podrán mirarse con cara de sensibles luchadores y cantar que “si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia, quien quiera oír que oiga.” La historia, desde hace mucho la han escrito los oficialismos peronistas, que han ganado casi siempre, y son responsables de esta actualidad. Porque no hay interpretación posible sin apartarse de un relato que ha avanzado en el deterioro que se impone desde consignas teóricamente progresistas y hasta revolucionarias, que sin embargo en la realidad han sido todo lo contrario. Quizás aún puedan desde su discurso engañar a alguien. Pero la realidad manda y nuestra actualidad educativa es la que perfectamente describe Diego Martínez apoyado en datos muy concretos: “En 2019, los alumnos de quinto año de provincia, el 38% estaba por debajo o menos del básico en la práctica del lenguaje, y el 71% está en menos del básico en matemáticas. Entonces, el problema que estamos teniendo es qué aprenden nuestros alumnos”. Y eso, del 60 % que terminan el secundario, pues la obligatoriedad del secundario no puede con la realidad, y las leyes que se sancionan divorciadas del contexto social que las contiene, tienen normalmente destino de fracaso. Acá se percibe claramente: de 100 alumnos, 40 no terminan y de los 60 que terminan, solo 17 comprenden las consignas matemáticas.

¿Qué es la educación si no hay aprendizaje? Todos estos años he visto y sentido como el sistema educativo ha trabajado pensando en las estadísticas que, leídas de alguna forma, siempre son herramientas para justificar un discurso demagógico. Las facilidades para no repetir, las recomendaciones a los profesores para que no aplacen alumnos, la tutela de Inspectores que actúan como Comisarios, la disminución de facultades de los directores que apareja una restricción en la decisión de las escuelas, los planes de terminalidad transformados en trámites que, entre otras cosas, arruinaron a los bachilleratos nocturnos que cumplían una función vital, la abolición de la nota numérica y su reemplazo por siglas de difícil comprensión y laxa precisión, el temor a estigmatizar alumnos, la falta de reconocimientos al mérito, el muy escaso apoyo institucional con que cuentan los docentes ante situaciones conflictivas y en definitiva, el deterioro social, pues lo que le pasa a la Escuela es parte de un todo, han logrado que nuestros alumnos no aprendan. Buceamos en la oscuridad hace ya tiempo, cada vez con menos oxígeno, pero pataleamos para hundirnos más en el abismo.

Y todo esto que ha pasado, hay que decirlo para quitar del relato toda arista pretendidamente progresista, hizo de la Educación Privada un negocio que le soluciona el problema a algunos sectores medios, los medios altos y los altos, sobre todo en las grandes ciudades. Este deterioro de la Secundaria pública no afecta a los que más tienen, pues tienen recursos para evitar a la escuela pública. La esquivan. Este atentado a la educación pública que no se detiene, afecta a los que menos tienen. Que nadie lo dude. En las ciudades pequeñas en menor medida, pero en las grandes que concentran al 80 % de la población provincial, el sistema es ruinoso para los sectores menos favorecidos.

Esta reforma hubiera sido una nueva puñalada, pero en el mismo sentido en el que se viene desarrollando esta historia. Es el mismo asesinato que nunca termina. La brecha es cada vez mayor, y la diferencia en las posibilidades educativas alimenta la brecha, le da de comer.

– Pablo Zubiaurre –

Todo envuelto en un paquete filo progresista que no deja ver las consecuencias. Quizás, de haberse aplicado, el relato diga a fin del año que más chicos se hubieran recibido. Pero eso dudosamente será la buena noticia que aparenta ser. Los alumnos ya no repetirían, lo cual es intrascendente en un sistema en el que el objetivo no es el aprendizaje.

No es progresista ni popular, sino todo lo contrario a la luz de la realidad que vemos y nos desalienta. La Escuela no es hoy una vía de ascenso social general. Muy pocos desafíos políticos tienen una trascendencia tan enorme como el de revertir esta tendencia que nos hace involucionar como sociedad, que nos hace añorar lo que fuimos. Y ya no somos.

Pablo Zubiaurre, profesor de historia y escritor, exintendente de Ayacucho, miembro de la Mesa Comité Provincia UCR

Compartir nota