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¿Podrán?

Imagen Ilustrativa

La función de la prisión de una persona: resocializar y quitarla de circulación hasta que aprenda a no hacer daño. Nunca contemplamos la venganza que es, en definitiva, lo único que esperamos todos cuando deseamos que alguien vaya preso. O sea: que se pudra en la cárcel.

En el caso de la corrupción a la que nos acostumbramos durante los largos años de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, el daño fue tan grande que lo único que espera demasiada gente es verla tras las rejas. A ella, a Cristina.

Ya no importa si van presos porque es prácticamente imposible. Hay un consenso político, una ley no escrita que reza que es un agravio a la democracia que un expresidente termine tras las rejas. Aparte, la edad juega en contra para cualquier intento de prisión. Entonces, más allá de la inhabilitación perpetua, hay algo que como sociedad deberíamos exigir y no olvidarnos jamás, ni con el paso de los años, de reclamar: que la devuelvan.

El derecho es primero reparador, resocializador y ejemplar. ¿Cuál sería el ejemplo de una sentencia sin que pase nada con el perjuicio?

Según el alegato de la Fiscalía General ante los Tribunales Orales Federales, el perjuicio de la joda de las obras viales entre mayo de 2003 y diciembre de 2015 alcanza los 5.3 mil millones de pesos de 2022. Entonces, que vayan presos o no, importa tres pepinos. ¿Encima que nos dejó rotos tenemos que mantenerla en prisión? Que devuelva 25 mil millones. Y que se actualicen por inflación, así sabe lo que se siente, de paso. Lola. Y no es venganza, eh. Que la devuelva y con creces.

Y no es crueldad, no se confundan: es igualdad ante la ley. Andá al kiosco a quedarte con algo que no es tuyo y me contás cómo te fue. Cuando te larguen, claro.

Crueldad es la miseria que desataron. Crueldad es el hambre, los muertos de Once, los ahogados de La Plata, los miles y miles de muertos en rutas no realizadas y recontra sobrefacturadas. Crueldad es lo que hicieron con todos nosotros, y esto incluye a los neurovírgenes que creyeron en un modelo de país de hinchada feliz en el que enriquecerse ilícitamente es un derecho permisible porque “nos devolvió la alegría” como si hubiéramos votado a la Payasa Filomena y no a una Presidenta.

Crueldad es ver ya a dos generaciones, que miran con cariño a cualquier país porque es más viable que la Argentina.

Crueldad es no respetar los derechos humanos, no brindar las garantías de un proceso judicial. Crueldad es que nos condenen a nosotros a vivir en el país del “no pasa nada”.

En el medio de todo este circo histórico, por cierto, le sumamos el recorte a Educación, Salud y Seguridad por parte del flamante Ministro de Economía Sergio Massa. Ah! El aumento del combustible y la inflación que no da respiro.

Nos volvemos a preguntar, ¿Podrán?

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