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Elogio a la transparencia


Transparencia Presupuestaria:  nuestro municipio fue reconocido como uno de los diez primeros de la provincia de Buenos Aires. Así lo estableció la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) luego de evaluar a los 135 distritos bonaerenses.

Esta semana el Concejo Deliberante  debía aprobar la rendición de cuentas 2020. Se sometió al análisis un presupuesto anual de poco más de 800 millones de pesos administrados eficientemente por una Gestión Municipal que estableció las prioridades del gasto y la inversión pública en función de las necesidades de su población.

El Municipio en plena pandemia, con una administración calificada como de las más transparentes de 2020, finalizó con un presupuesto equilibrado y un superávit que armoniza una visión progresista de la cosa pública y el manejo eficiente de los recursos disponibles.

La mayor inversión del presupuesto en Rauch durante 2020 fue en los empleados municipales,  quienes además obtuvieron aumentos de sueldo que fueron acompañando la inflación para que no perdieran poder de compra. Es decir, salario real y no la fantasía mentirosa del nominalismo para la tribuna.

Siete años atrás los municipales llegaron a cobrar, sin actualización por inflación, en cuotas y hasta a cambio de nuestro Estadio de Fútbol.

Cuando se argumenta  “cómo puede ser que sobre dinero y no se atiendan cuestiones esenciales” los hechos evidencian un discurso que tropieza con la verdad. La oposición, que es un valor intrínseco del sistema republicano, se deslegitima si incurre en el ocio improductivo de la crítica sistemática.

El Municipio desde la Secretaría de Desarrollo Productivo y trabajando en conjunto con todos los concejales, acompañó con aportes no reintegrables a trabajadores de eventos, catering, gastronomía, agrupaciones culturales y deportivas que se vieron fuertemente afectados al no poder desarrollar sus actividades. Y desde la Secretaría de Desarrollo Humano y Familiar se cuadruplicó el esfuerzo para cubrir las necesidades esenciales, ya que en un marco de inactividad económica y aumento del desempleo se asistió a familias que nunca antes lo requirieron.

Estamos dispuestos a comprender la gravedad de una pandemia, pero no resignados a tolerar ni callar las elocuencias de la realidad. El Gobierno Nacional multiplicó su déficit, emitió sin control, provocó un rebrote inflacionario y los alimentos de la canasta básica aumentaron alrededor del 65%. 

Es en estos momentos cuando más valoramos la buena administración de lo que es de todos. En la patria chica, los sueldos del municipio se pagaron en término, con regularidad y con aumentos para compensar la devaluación de la moneda. Una afirmación transparente del deber ser del Estado, cuya historia de desvaríos no tan lejanos, no es fácil de olvidar para el vecino memorioso.

Un Municipio que contaba al 31 de diciembre de 2020 con los fondos necesarios para afrontar los primeros gastos del mes siguiente, no es alquimia de eruditos sino compromiso real al servicio de la gente. Elegir bien es siempre un desafío. Estar a la altura de las responsabilidades conferidas también.

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