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El ajuste K

Otra vez, el dato mata al relato

Hemos vivido días que consideramos históricos desde el punto de vista de tener una luz de esperanza para que se haga justicia.

Acusaciones, defensas, contradicciones, culpables y en el medio nosotros, el pueblo.

El presidente preocupado por mostrar su gesto de apoyo a una vicepresidente ocupada en defenderse, salir airosa y decir que éste circo es una conspiración política en su contra. Los asesores políticos, usados cómo barrera de defensa en un tiro libre, en vez de tener a toda esa gente pensando en cómo combatir la inflación, cómo luchar contra la pobreza, cómo hacer para que cada argentino no piense en querer irse del país.

Ese ruido partidario esconde el impacto de la resolución tomada por Massa que establece un recorte de 210 mil millones de pesos en partidas y programas oficiales, para Educación, Salud, Seguridad y Producción. En otro momento, esa poda en los recursos hubiera provocado un fuerte debate interno en el gobernante Frente de Todos, hoy enfrascado en abroquelarse y en defender la figura de la vicepresidenta.

No sólo el escándalo político alentado por Cristina Kirchner esconde la discusión de este ajuste, sino que las palabras de los principales funcionarios disfrazan lo que otrora hubieran descalificado como una práctica de las fuerzas opositoras.

La medida fue presentada como una “redistribución de partidas” dentro del Presupuesto Nacional, así como el ajuste en las tarifas de electricidad y de gas natural fue anunciado como una “redistribución de los subsidios”. Es innegable la habilidad que tiene el kirchnerismo de reinterpretar los hechos históricos y de camuflar el verdadero sentido de sus decisiones, que destrozan el relato contra las políticas aplicadas por otros gobiernos.

Si bien el recorte es imprescindible para acotar el déficit fiscal y evitar una mayor emisión, que alienta la inflación, o un fuerte endeudamiento en pesos, que podría no ser aceptado por el mercado, no existe una clara fundamentación sobre las partidas y sectores afectados.

El ajuste planteado por la gestión de Massa necesita ser asumido como tal; debe ser expuesto con claridad y debe ser interpretado con convicción por todos los sectores del Gobierno, para evitar que se desperdicie el enorme esfuerzo social que exige.

Es ajuste, es recorte, es  volver a quitarle al pueblo lo que es del pueblo. Es el kirchnerismo más puro y rancio haciendo el ajuste más feroz en el momento más difícil de nuestro país. Otra vez el dato mata al relato.

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